VI domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo C

 

6º DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Jeremías 17, 5-8

Salmo 1

1 Corintios 15, 12. 16-20

Lucas 6, 17. 20-26

La biblia, poéticamente, nos dibuja, con una estética sorprendente, unas imágenes de tal impacto que tienen la fuerza de confrontar y motivar los núcleos más esenciales de la existencia.

 

Nos corresponde, como lectores y receptores activos, entrar en esta experiencia estética y espiritual, para cooperar con la acción de la Palabra que nos transforma, nos permea, nos moldea.

 

Hoy se nos dibujan dos imágenes contrastadas:

 

1.        El primer cuadro pone ante nuestros ojos una estepa árida, una tierra desértica y de mal sabor; sin corrientes de agua, sin lluvias, y de donde sólo surgen abrojos y plantas sin mayor atractivo. Un lugar inhóspito, poco acogedor y, prácticamente, sin vida.

 

2.        El segundo cuadro enfoca nuestra mirada en un árbol (aún hoy, el cedro es el árbol nacional, emblema por excelencia de lo mejor de la naturaleza en las tierras bíblicas). Se trata de un árbol hermoso y potente porque sus raíces están en contacto con el agua; por lo tanto, nunca se marchita, siempre está verde (independientemente del tiempo y de las condiciones climáticas) y produce frutos.

 

El elemento que, radicalmente, diferencia estas dos imágenes es el agua.

 

¿A qué cuadro te quieres parecer? ¿Cómo quieres vivir? ¿Con qué imagen te idénticas? ¿Cómo eres?

 

Los que se ven reflejados en la tierra árida han alejado su corazón del Señor, han aliviado su hambre con panes diferentes a los de la Palabra, ríen efímeramente y se creen contentos porque hablan bien de ellos.

 

Los que enfrentan las adversidades y todas las situaciones de la vida confiando en el Señor y meditando y bebiendo del agua de su Palabra, son dichosos y bienaventurados. Los pobres, los hambrientos, los que lloran, los que son rechazados por la causa del Evangelio, tienen experiencia del “reino de Dios”, serán saciados y reirán, saltarán de gozo y alegría.

 

¿Aridez o fruto? Todo depende del agua que bebas. Aquí tienes el cántaro de la Lectio Divina para que la Palabra sacie tu sed.


Alesouri, Sch.P

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